Cómo Evangelizar en la Célula
Un taller práctico sobre Hechos 16:31-34 para recibir al inconverso, presentarle el evangelio en cinco minutos, guiarlo a Cristo, darle seguimiento y alcanzar a tu Oikos.

(Hechos 16:31-34)
Introducción
Podemos hacer una reunión excelente y aun así fallar en lo más importante. Este taller tiene una convicción central: la célula no es para impresionar al inconverso, sino para presentarle a Cristo.
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…
➤ Leer Hechos 16:31-34
Objetivo de la clase
Que cada participante pueda aprender a:
- Recibir correctamente a una persona inconversa.
- Crear un ambiente donde pueda abrir su corazón.
- Presentar el evangelio de manera sencilla.
- Guiarla a una decisión personal respecto a Cristo.
- Orar por ella.
- Darle seguimiento después de la célula.
Parte 1: Cómo evangelizar en la célula
La célula no es para impresionar, sino para presentar a Cristo
Hay una diferencia enorme. Podemos hacer una reunión excelente:
- buena música
- excelente enseñanza
- comida
- compañerismo
- actividades
Pero si la persona se va sin haber escuchado claramente el evangelio, hemos tenido una buena reunión, pero no necesariamente una reunión evangelizadora.
Pablo dijo:
Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
Pregunta para el grupo: ¿Puede una persona asistir a nuestra célula durante seis meses y nunca escuchar claramente cómo recibir a Cristo? Si la respuesta es sí, necesitamos revisar nuestro modelo celular.
El primer ministerio: que la persona se sienta recibida
- Jesús tenía algo que atraía a las personas. En Lucas 15:1-2, los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús.
- ¿Por qué? Porque encontraban en Él un lugar donde podían acercarse.
- La célula debe comunicar: «Aquí puedes entrar.» Pero también: «Aquí puedes encontrar a Cristo.»
Tres cosas que debemos evitar:
- Interrogar al visitante.
- Hacerlo sentir diferente.
- Hablar un lenguaje religioso que no entiende.
Tres cosas que debemos hacer:
- Escucharlo.
- Conocerlo.
- Mostrarle el amor de Cristo.
Preguntas que abren el corazón
En lugar de comenzar inmediatamente con «¿Eres cristiano?», podemos preguntar:
- «¿Cómo has estado?»
- «¿Qué está pasando en tu vida?»
- «¿Hay algo por lo que podamos orar?»
Y después:
«¿Te puedo compartir algo que ha sido importante para mí?» Esa pregunta abre una puerta.
El método de los 5 minutos
Enséñeles a todos los participantes una presentación sencilla del evangelio:
- 1. Dios. Dios nos creó para tener una relación con Él. (Génesis 1:27; Juan 3:16)
- 2. Pecado. El problema del ser humano es que el pecado rompió nuestra relación con Dios. Romanos 3:23: «Por cuanto todos pecaron…»
- 3. Cristo. Dios envió a Jesucristo para hacer por nosotros lo que nosotros no podíamos hacer.
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
- 4. Respuesta. La salvación requiere una respuesta personal de fe y arrepentimiento. Hechos 16:31: «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo…»
- 5. Decisión. Aquí debemos hacer una pregunta clara: «¿Quieres recibir a Jesucristo como tu Señor y Salvador?»
No debemos manipular. No debemos presionar. Pero tampoco debemos tener miedo de hacer la pregunta.
El momento de la decisión
Aquí hay algo muy importante para los líderes: no confundamos emoción con conversión.
- Una persona puede llorar y no haber entregado su vida a Cristo.
- Puede levantar la mano y no haber entendido el evangelio.
- Puede repetir una oración sin comprender lo que está haciendo.
Por eso debemos explicar:
- ¿Quién es Jesús?
- ¿Qué hizo Jesús?
- ¿Qué es el pecado?
- ¿Qué significa arrepentirse?
- ¿Qué significa creer?
Y después permitir que la persona responda voluntariamente.
La oración del pecador no es una fórmula mágica
Podemos ayudar a una persona a orar, pero debemos explicarle que la salvación está en Cristo, no en repetir determinadas palabras. Un ejemplo sencillo de la oración de fe:
Señor Jesús, reconozco que soy pecador y que necesito de ti. Creo que moriste por mis pecados y que resucitaste de entre los muertos. Hoy me arrepiento de mis pecados y pongo mi fe en ti. Perdóname, transforma mi vida y ayúdame a seguirte como mi Señor y Salvador. Desde hoy quiero caminar contigo. En el nombre de Jesús. Amén.
El evangelismo no termina cuando la persona ora
Aquí está uno de los mayores errores del trabajo celular: «Aceptó a Cristo. Ya terminó nuestro trabajo.»
¡No! Ahora comienza el discipulado. Jesús dijo:
Por tanto, id, y haced discípulos…
El proceso puede ser:
- Día 1: Salvación
- Semana 1: Contacto personal
- Semana 2: Enseñarle a orar
- Semana 3: Enseñarle la Biblia
- Semana 4: Integrarlo a la vida de la iglesia
- Después: Discipulado y formación
El gran principio del taller
NO QUEREMOS SIMPLEMENTE INVITADOS. QUEREMOS DISCÍPULOS.
NO QUEREMOS SOLAMENTE CRECIMIENTO NUMÉRICO. QUEREMOS TRANSFORMACIÓN DE VIDAS.
«La célula evangelizadora no espera que los perdidos encuentren la iglesia; la célula sale a encontrarlos y les abre una puerta hacia Cristo.»
Parte 2: Cómo ganar mi Oikos para Cristo
«Mi casa, mi círculo, mi campo misionero» — Textos base: Hechos 16:31-34; Marcos 5:19; Juan 1:40-42
Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
Objetivo: que cada participante identifique su Oikos, ore estratégicamente por esas personas y desarrolle un plan concreto para acercarlas a Cristo y conectarlas con la célula.
¿Qué es mi Oikos?
- La palabra griega οἶκος (oikos) significa principalmente casa, hogar o familia, y por extensión puede referirse al círculo de personas relacionado con una persona.
- Para el trabajo celular podemos entenderlo como: «El círculo de personas sobre las cuales Dios me ha dado influencia relacional.»
- Puede incluir: familia, vecinos, compañeros de trabajo, amigos, compañeros de estudio, personas con quienes tenemos contacto frecuente y personas que Dios ha puesto cerca de nosotros.
Principio: Tu primer campo misionero no necesariamente está lejos de ti. Muchas veces está alrededor de ti.
Jesús nos enseña a comenzar cerca (Marcos 5)
- Después de que Jesús libera al hombre endemoniado, aquel hombre quiere acompañarlo. Pero Jesús le dice:
Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo…
- ¡Observe el orden! Vete a tu casa, luego a los tuyos, y cuéntales.
- Jesús convirtió al hombre transformado en testigo dentro de su propio Oikos.
Principio celular: Antes de querer alcanzar una multitud, aprende a alcanzar a los que Dios ya puso cerca de ti.
Andrés: un hombre que encontró a uno (Juan 1:40-42)
- ¿Qué hizo Andrés después de encontrar a Jesús? Juan 1:41: «Este halló primero a su hermano Simón…»
- Andrés encontró a Jesús. Después encontró a Pedro.
- No comenzó con una multitud. Comenzó con una persona. Y esa persona posteriormente tendría una enorme influencia.
Principio: Nunca desprecies a una persona. Una persona alcanzada puede convertirse en un instrumento para alcanzar a muchas más.
El error de querer evangelizar a todo el mundo
Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
- Observe la progresión: Jerusalén → Judea → Samaria → hasta lo último de la tierra. Hay una estrategia.
- Primero, lo que está cerca. Después, lo que está alrededor. Finalmente, lo que está lejos.
- La célula puede aplicar el mismo principio: mi casa → mi vecindario → mi comunidad → mi ciudad → las naciones.
Hagamos el mapa de mi Oikos
En el centro escriba YO, y alrededor cuatro círculos: Familia, Amigos, Trabajo y Vecindario.
Ahora cada persona escribe nombres. No solamente de personas que ya son cristianas: queremos identificar especialmente a personas que todavía no conocen a Cristo. Por ejemplo:
- Familia: Carlos, María
- Trabajo: José, Ana
- Vecindario: Roberto
- Amigos: David, Pedro
Ahora tenemos un Oikos definido.
Clasifiquemos a las personas
Después de escribir los nombres, coloque una de tres letras junto a cada uno:
- A — Relación cercana: personas con quienes tenemos una relación fuerte.
- B — Relación frecuente: personas que vemos regularmente, pero con quienes necesitamos profundizar la relación.
- C — Relación ocasional: personas con las que tenemos contacto, pero necesitamos desarrollar una relación.
Importante: no significa que una categoría sea más importante espiritualmente. Significa que la estrategia de acercamiento será diferente.
No comiences predicando; comienza amando
Este es un principio fundamental para el evangelismo relacional. En 1 Corintios 13:1, Pablo enseña que podemos hablar incluso grandes verdades, pero sin amor nuestro ministerio pierde su propósito. Por eso:
- Primero — Relación: conoce a la persona.
- Segundo — Escucha: descubre qué está viviendo.
- Tercero — Sirve: busca una manera práctica de demostrar amor.
- Cuarto — Comparte: cuando exista oportunidad, comparte lo que Cristo ha hecho en tu vida.
- Quinto — Invita: invítala a la célula.
- Sexto — Discipula: no abandones la relación después de la primera visita.
El poder del testimonio
Hay ocasiones en que una persona no quiere escuchar un sermón. Pero puede escuchar: «Déjame contarte lo que Cristo hizo conmigo.»
Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos…
Enséñeles a preparar un testimonio de 3 minutos, en tres partes:
- 1. Cómo era mi vida antes de Cristo.
- 2. Cómo conocí a Cristo.
- 3. Qué ha hecho Cristo en mi vida.
Regla: No conviertas tu testimonio en una autobiografía. El protagonista debe ser JESUCRISTO.
Lo que nos llevamos
- Una buena reunión no es lo mismo que una reunión evangelizadora. Si alguien puede asistir seis meses sin escuchar cómo recibir a Cristo, hay que revisar el modelo.
- Primero recibir, luego presentar. La célula debe decir «aquí puedes entrar» y también «aquí puedes encontrar a Cristo».
- No confundas emoción con conversión. Explica con claridad, haz la pregunta sin presionar y deja que la persona responda voluntariamente.
- Orar no es la meta; el discípulo sí. El evangelismo no termina cuando la persona ora: ahí comienza el discipulado.
- Tu campo misionero empieza en tu Oikos. Como el hombre de Marcos 5 y como Andrés, comienza con los que Dios ya puso cerca de ti, amando antes de predicar.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es el propósito de una célula evangelizadora?
- La célula no es para impresionar al inconverso, sino para presentarle a Cristo. Podemos tener buena música, excelente enseñanza, comida y compañerismo, pero si la persona se va sin haber escuchado claramente el evangelio, hemos tenido una buena reunión, pero no necesariamente una reunión evangelizadora.
- ¿Qué es el método de los 5 minutos?
- Es una presentación sencilla del evangelio en cinco pasos: Dios nos creó para tener una relación con Él; el pecado rompió esa relación; Dios envió a Jesucristo para hacer por nosotros lo que no podíamos hacer; la salvación requiere una respuesta personal de fe y arrepentimiento; y una decisión, con una pregunta clara: «¿Quieres recibir a Jesucristo como tu Señor y Salvador?»
- ¿La oración del pecador salva por sí misma?
- No. La oración del pecador no es una fórmula mágica. Podemos ayudar a una persona a orar, pero debemos explicarle que la salvación está en Cristo, no en repetir determinadas palabras. Por eso no hay que confundir emoción con conversión: primero se explica quién es Jesús, qué hizo, qué es el pecado y qué significa arrepentirse y creer, y después se deja que la persona responda voluntariamente.
- ¿Qué es mi Oikos y por qué empezar por ahí?
- Oikos (οἶκος) significa casa, hogar o familia, y por extensión el círculo de personas relacionado con alguien: el círculo sobre el cual Dios me ha dado influencia relacional, como la familia, los vecinos, los amigos y los compañeros de trabajo o de estudio. Jesús le dijo al hombre liberado: «Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales» (Marcos 5:19). Antes de querer alcanzar una multitud, hay que aprender a alcanzar a los que Dios ya puso cerca.
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